miércoles, 9 de mayo de 2007

Urracadas y Cantinfladas

El nuevo enfrentamiento entre Magaly Medina y Gisela Valcárcel, marcó, una vez más, la agenda de la prensa hablada, escrita y televisiva del país durante esta semana. La particularidad de este último combate, ha sido la participación activa de todo un canal en defensa de la cónyuge de uno de sus principales funcionarios, dejando entrever, en el fondo, cierto tufillo a piconería por la contundencia del raiting de Magaly TV frente a los desnutridos programas de Frecuencia Latina.

Las imagenes mostradas en la televisión son la mejor prueba que condena la reacción desproporcionada de la Valcárcel y su nueva familia frente a la actitud, ciertamente, provocadora del fotógrafo de la revista de la Medina. Una Gisela descontrolada ofreció al país un triste papelón en el que mezcló sus complejos de origen de clase con sus ínfulas de nueva rica y los vestigios del poder que tuvo alguna vez, logrando, ciertamente, un explosivo cóctel que terminó bebiendo ella misma y que la mantiene mareada y sin rumbo.

Es imposible tomar en serio su perorata plagada de mentiras en el programa de espectáculos que conduce Bayly los domingos y mucho menos legitimar su liderazgo a favor de sensibilizar a los anunciantes para no publicitar en los "programas destructivos" o de boicotear los productos de aquellos auspiciadores que continúen apostando por la oferta de la Urraca. Gisela dijo en el Francotirador, que el programa de la Medina mostró un espectáculo grotesco unos días atrás en el que una vedette "prácticamente mostró los senos". Curiosa preocupación de la Valcárcel, quien por más de una década se dedicó a exhibir su trasero y sus senos en las carátulas de cuanto diario podía y haciéndolo extensivo a la televisión como bailarina de los programas cómicos de los ochentas; por no mencionar las grotescas escenas que nos regaló en su última incursión televisiva "La casa de Gisela", siendo una de las más memorables, aquella en la que comparte un duchazo con una docena de streepers y vedettes.

Sin embargo, resulta más risible aún, su compungido pedido de respeto a su privacidad y a la de su familia. Al parecer, Gisela Valcárcel tiene un serio déficit de memoria pues no se llega a comprender cómo alguien puede renegar del modus operandi que le propició fama, dinero y poder. Todavía se mantienen frescos en la memoria de la gente, sus destemplados besos públicos con Oscar de León; la truculenta relación con su modelo Carlos Vidal (que inspiró uno de los más grandes bodríos literarios del país); su publicitado romance y posterior matrimonio (televisado en vivo y en directo) con el futbolista Roberto Martínez y sin dejar de lado su relación con el funcionario Carmona. A la Valcárcel le ha sido imposible relacionarse con una persona que no sea pública y ventilar su vida a una sociedad que le supo pagar, en su momento, con afecto y sintonía.

Lo cierto, de todo esto, es que tenemos a una Gisela recargada, que luego de constatar que su vuelta a la televisión es casi tan romántica como improbable ( similar a que si el Cholo Sotil pudiera seguir jugando en primera división) y una vez que se ha consolidado como empresaria y se ha estabilizado afectivamente, está midiendo los primeros pasos de una evidente carrera política. No en vano, la Valcárcel tuvo una activa y visible participación en la marcha contra la discriminacion a las empleadas domésticas en el balneario de Asia y si no fuera por los bochornosos acontecimientos con el fotógrafo de Magaly TV, el público hubiera captado que durante la marcha contra el hambre del domingo, Gisela se mantuvo siempre al costado de la Ministra de la Mujer, garantizando protagonismo, filmaciones y por supuesto fotos.

Magaly Medina ha sido la gran beneficiada de este entuerto, pues se ha presentado como una digna defensora de sus trabajadores ( papel que por supuesto le queda grande y mal) y se ha vendido como la parte agraviada (a pesar de provocar las reacciones de los ingenuos que caen en su juego). Jugada perfecta y punto a su favor. Su estilo periodistico resulta abominable y nauseabundo a un gran sector de la población; sin embargo, hay otro segmento mayoritario que le brinda su audiencia y la consolida como la reina del raiting.

En el fondo ambas se odian pero se necesitan y se complementan. Gisela para estar en la boca de todos como parte de su estrategia para trazar el lanzamiento definitivo de su carrera política y Magaly para trascender en el escándalo en pos de su anhelada internacionalización que ha empezado a delinear con sus encontrones con el argentino Javier Ceriani en Miami y con la modelo chilena Kenita Larraín. Ambas venden y viven del escándalo. Nosotros observamos y cuando nos aburrimos, simplemente, cambiamos de canal o nos dedicamos a hacer algo más útil.

lunes, 7 de mayo de 2007

Perúondo: Un paraíso por comprender

Perú, país de historia milenaria, de geografía veleidosa y generosa, de gastronomía exquisita y multiforme, pero fundamentalmente, de hombres y mujeres muy particulares, no debe ser considerado un paraíso por conocer sino por comprender.

Perúondo es nuestra versión local, nacional, chola, del maravilloso paraje imaginario de García Márquez - por cierto, esto va en concordancia con la tendencia de nuestra prensa en buscar siempre un sosias o álter ego peruano a diferentes personalidades del mundo: Shakira, Angelina Jolie, Raphael, Héctor Lavoe, Ronaldinho, Cantinflas, Frank Sinatra, Michael Jackson, Floricienta, Susana Jimenez, Ruud Gullit, Edgar Davis, Pelé, Maradona, son entre otros famosos, los que tienen o tuvieron el privilegio de contar con una versión nacional-.

Los grandes pensadores, investigadores sociales, intelectuales e historiadores, han explicado de manera prolífica, los porqués de la historia e interpretado las raíces de nuestra forma de ser, así como nuestros próceres, héroes y los más brillantes políticos nos marcaron con hechos y frases escritas con sangre. Sin embargo, para muchos peruanos -me cuento entre ellos-, no nos queda del todo claro si "somos mendigos sentados sobre un banco de oro en el burdel a pesar de tener muchas cosas por hacer y seguimos adelante en el espacio tiempo histórico para quemar nuestro último cartucho convencidos que nuestra calentura es más grande que nuestros problemas".

Perúondo, intentará ser, una humilde tribuna que exprese lo cotidiano de la vida nacional, donde los temas se aborden desde una perspectiva de humor pero tratando de interpretar el sentir de muchos ciudadanos. Apostamos por un tono libre y desenfado y por tratar los temas que están en boca de todos, sean estos de corte cultural, político, deportivo o farandulero.